Tortícolis muscular congénita

¿Qué es la tortícolis muscular congénita?
¿Cómo se produce?

¿Cómo se descubre la deformidad?

¿Qué hay que hacer cuando un niño presenta esta deformidad?

¿Qué tratamiento es el más adecuado?

¿La enfermedad es grave? ¿Puede dejar secuelas?

 
 

¿Qué es la tortícolis muscular congénita? 

El nombre tortícolis (del latín tortus collum, cuello torcido) significa inclinación o actitud viciosa de la cabeza y del cuello por diferentes causas.

La tortícolis muscular congénita es aquella deformidad del cuello, relativamente frecuente, que se presenta en el recién nacido o que se manifiesta durante los dos primeros meses de vida y que se asocia a un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo (fig. 1).
  
Fig. 1: tortícolis muscular congénita derecha.

¿Cómo se produce? 

Existen diferentes teorías para explicar la causa de la tortícolis muscular congénita. La primera de ellas relaciona la deformidad con la posición intrauterina de la cabeza, lo que provocaría una contractura, una fibrosis y un acortamiento del músculo esternocleidomastoideo. La fibrosis y el acortamiento del músculo podrían deberse también a una alteración vascular intrauterina del propio músulo. Finalmente, la causa podría ser un traumatismo obstétrico que provocaría un sangrado, un hematoma y una cicatrización dentro del músculo.

En todos los casos, la fibrosis y el acortamiento del músculo provocan que el cuello se incline hacia el lado lesionado y la cabeza gira en sentido contrario. Habitualmente aparece un pequeño bultito en el interior del músculo que es palpable y en ocasiones visible. Este bultito, en forma de oliva, se aprecia mejor a las pocas semanas de vida y desaparece hacia los 3 meses (fig. 2).
  
Fig. 2: bultito en forma de oliva en cara lateral del cuello.

¿Cómo se descubre la deformidad? 

La madre o el padre pueden notar que el niño siempre tiene la cabeza inclinada hacia el mismo lado y que tiene dificultades para girar hacia el otro lado. A veces, se puede notar un bultito en forma y tamaño de una oliva a nivel del músculo lesionado (esternocleidomastoideo) durante los 3 primeros meses de vida.

En el 75% de los casos, la inclinación de la cabeza es hacia la derecha mientras que la barbilla señala hacia la izquierda. A menudo el niño presenta una asimetría facial con un discreto aplanamiento del lado afecto, que en algunos casos puede persistir a pesar de la corrección de la tortícolis. (fig. 3).
  
Fig. 3: asimetría facial secundaria.

¿Qué hay que hacer cuando el niño presenta esta deformidad? 

Cuando un niño presenta una deformidad del cuello conviene que sea explorado por su médico. Habrá que comprobar si se trata de una deformidad que, a pesar de su severidad, puede corregirse de forma pasiva y corresponde, por lo tanto, a una verdadera tortícolis muscular congénita.

Hay otras causas de tortícolis que conviene que el médico descarte, por ejemplo las asociadas con luxaciones rotatorias atlantoaxoideas, con hemivértebras o con alteraciones neurológicas. En los casos dudosos tendrán que solicitarse exploraciones complementarias, en especial radiografías, ecografías o una resonancia magnética.

El 20% de los niños con tortícolis muscular congénita presentan de forma asociada algún grado de luxación congénita de cadera. Por eso es muy importante realizar una exploración minuciosa de la cadera, incluyendo una ecografía a las 6 semanas.
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¿Qué tratamiento es el más adecuado? 

El tratamiento inicial consiste en la realización de manipulaciones y ejercicios de estiramiento. Éstos deben hacerse con suavidad, con el niño relajado y un mínimo de 4 veces al día, repitiendo unas 20 veces cada uno de los ejercicios.

Es preferible realizar los ejercicios entre dos personas, una que haga los movimientos de la cabeza mientras que el otro estabiliza los hombros con las dos manos.

Cuando el niño tiene una tortícolis derecha, es decir, el cuello se inclina a la derecha y la barbilla señala a la izquierda, los ejercicios consistirán en llevar la oreja izquierda hacia el hombro izquierdo y después la barbilla hacia el hombro derecho (fig. 4).
  

Fig. 4: tortícolis derecha.

Cuando el niño tiene una tortícolis izquierda, es decir, el cuello se inclina a la izquierda y la barbilla señala a la derecha, los ejercicios consistirán en llevar la oreja derecha hacia el hombro derecho y después la barbilla hacia el hombro izquierdo (fig. 5).
  

Fig. 5: tortícolis izquierda.

El médico o el fisioterapeuta tendrán que enseñar los ejercicios y controlar periódicamente su eficacia. Si la evolución es satisfactoria, a los pocos meses la corrección será completa.

¿La enfermedad es grave? ¿Puede dejar secuelas? 

Cuando la deformidad se descubre en el recién nacido o durante los primeros meses de vida y el tratamiento mediante manipulación y ejercicios de estiramiento se inicia inmediatamente, la evolución suele ser muy buena. En el 90% de estos pacientes se consigue la corrección completa sin deformidades residuales.

Los niños que hacia el año de edad no han respondido de forma adecuada al tratamiento o han sido diagnosticados con retraso, pueden necesitar un tratamiento quirúrgico, que consiste en un alargamiento del músculo esternocleidomastoideo.

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